Mosca muerta

Mosca muerta

Por Departamento Web

“Las moscas muertas apestan y echan a perder el perfume. Así mismo pesa más una pequeña necedad que la sabiduría y la honra juntas.” Eclesiastés 10:1

La lección para aprender en este mensaje es que lo más pequeño puede estropear a lo más grande. Una cosa insignificante puede hacer perder grandes cosas. Un buey, un caballo e incluso un perro muerto llaman la atención. Pero ¿quién le presta atención a una mosca muerta?

Las moscas muertas son cosas que pasan desapercibidas a nuestros ojos.
Por ejemplo, en la fabricación de los perfumes en la antigüedad, el proceso era lento. Llevaba meses e incluso años el proceso de su creación. En el versículo citado, el perfumista dejaba reposar la esencia en un recipiente, durante mucho tiempo. Pero no se dio cuenta cuando una pequeña mosca entró al recipiente y murió.

¡Una cosa tan pequeña cayó en el contenedor y anuló el efecto! El hombre fue descuidado y todo su trabajo se perdió. ¡Qué lección!

Lo hemos visto en muchos jóvenes que tardan veintitrés años en formarse y convertirse en “personas”. Pero, cinco minutos de conversación con un narcotraficante, en el baño de la escuela, ¡echó a perder esos veintitrés años!

¡Matrimonios de veinticinco años que se destruyen a causa de cinco minutos de aventura!

¿Cuánto tiempo lleva construir una reputación? Una chica, que durante dieciocho años soñó con casarse como es debido, con toda aquella pompa, puede echar todo a perder en una simple conversación con un ‘embaucador’.

¿Ha notado que no “nos contagiamos salud” de nadie? ¡Ahora, pruebe quedarse en un ambiente cerrado con alguien engripado!

Hay una historia sobre un domador de serpientes. Era un hombre de circo, y le regalaron una serpiente cuando tenía el grosor de un dedo. La domesticó durante años. Cuando llegaba el momento de las presentaciones, la serpiente se enroscaba alrededor de su cuerpo y, a una orden, la atendía de inmediato, desenroscándose de su dueño.

Pero un día, algo salió mal: la serpiente no obedeció al hombre y él comenzó a tener problemas para respirar. La serpiente fue apretando, apretando, hasta que el auditorio escuchó ruidos de huesos rotos… ¡él estaba muerto!

¡El gran peligro es que usted juegue con lo que sabe que es nocivo para su vida! El gran peligro es pensar que en cualquier momento puede parar, ¡que todo está bajo control!

El hombre de la historia tuvo la oportunidad de matar a la serpiente cuando aún estaba en sus dedos. ¡Pero no lo hizo, la alimentó, jugó con ella! Al final, fue destruido.

¡Amigo mío, no haga concesiones! En ningún momento la Biblia nos indica que huyamos – excepto con respecto a nuestra vieja naturaleza: “Huid de la prostitución”, “huid de la impureza”, “huid de las pasiones de la juventud” – son consejos del apóstol Pablo.

En hebreo, insensatez también es estulticia, que significa “tonterías”.
No eche a perder años de servicio a Jesús, nuestro Señor. Pequeñas tonterías pueden poner en riesgo su salvación.

Una olla de perfume no puede tornar perfumada a una mosca muerta, pero una mosca muerta puede corromper todo un trabajo. En palabras de Pablo:

“Un poco de levadura fermenta toda la masa.” Gálatas 5:9

¡Piense en eso!

Colaboró: Obispo Fernando Souza

Extraído del blog del Obispo Macedo

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