«Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos; volved ahora al Señor vuestro Dios, porque Él es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal.» (Joel 2:13)
Dios conoce los corazones y sabe quién es realmente sincero con Él o si las buenas iniciativas se hacen solo para que otros las vean; eso no les añade nada.
Pero cuando hay un corazón arrepentido, que odia sus errores y faltas o reconoce su falta de temor a Dios, Él perdona y está con los brazos abiertos para recibirlo, pues siempre tiene compasión y misericordia para con el perdido. Lo que Él más quiere es salvar al pecador atribulado.
