«La pérdida de un embarazo, la infidelidad de mi esposo y los maltratos entre los dos empeoraron la depresión que arrastraba desde la infancia. El golpe más duro fue enterarme de que, mientras yo enfrentaba la pérdida, él planeaba tener un hijo con otra persona. Intenté llenar ese vacío con alcohol, pensando que así olvidaría, pero los recuerdos volvían con más fuerza.
Llegué a mi límite cuando los pensamientos de muerte se convirtieron en intentos de quitarme la vida, y la situación en casa se volvió insostenible. Había discusiones violentas; incluso llegamos a enfrentarnos con cuchillo en mano.
En medio de todo, alguien me invitó a la Universal. Aunque a través de la Palabra descubrí que tenía valor, al principio me costó aceptar las orientaciones de Dios, especialmente el perdón, pero decidí perseverar y poner mi fe en práctica. Poco a poco, encontré tranquilidad y el insomnio desapareció.
Tras recibir el Espíritu Santo, terminó la tristeza y obtuve fuerza, dirección y seguridad para tomar buenas decisiones en mi vida. Puedo decir con certeza que la depresión se puede vencer cuando uno decide caminar de la mano de Dios. Con Su ayuda, mi esposo y yo también resolvimos nuestros problemas maritales.» -Gabriela Romero
🟡 Hay esperanza
Cuando la tristeza se vuelve constante y la mente no encuentra descanso, muchas personas sienten que están luchando en silencio.
Si estás pasando por un momento así, te invitamos a participar en las reuniones en busca del Espíritu Santo en el Templo de los Milagros, en Av. Revolución # 253, col. Tacubaya, CDMX. El horario especial es a las 10 a. m. A través de la fe, es posible encontrar paz interior y renovar las fuerzas.
También puedes consultar el horario de la reunión en la Universal más cercana a tu domicilio: localiza.universal.org.mx
(*) La Universal aclara que todos los conceptos emitidos en este sitio web, así como la programación de radio y de televisión, son cuestiones de fe, en modo alguno deben ser interpretados como elementos con atribuciones terapéuticas, sin demérito de la medicina, ni de quienes la practican. NO DEJES DE CONSULTAR A TU MÉDICO.
