Reflexionar sobre los sentimientos es el primer paso para encontrar la paz
Si quieres encontrar algo errado en otra persona, lo encontrarás. Tu corazón ya se programó para eso.
Tus ojos van a anular todo lo bueno y se fijarán en las imperfecciones, muchas veces inventadas por tu propia mente, cuando decidiste buscar defectos que aligeraran el peso de la envidia que desenfrenadamente sientes hacia ella.
¿El resultado? El mal que tanto buscaste acabó ganando en tu vida. Y el bien, que fingiste no ver, fue sofocado. El mundo se volvió más cruel, tu corazón quedó más herido y tu vida más atada. Al final, ella depende de la manera que ves al mundo.
Por eso, el Señor Jesús dijo:
«Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible y con dificultad oyen con sus oídos; y sus ojos han cerrado, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y Yo los sane» (Mateo 13:15).
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