«Lo perdí todo y mis deudas eran impagables»

«Lo perdí todo y mis deudas eran impagables»

Por Departamento Web 2

«Yo laboraba con mis hermanos, teníamos lo mismo y trabajábamos de la misma forma. No supe cómo pasó, empecé a perderlo todo. Para mí, era vergonzoso que después de haber tenido tantas cosas, ya no tenía nada.

Tengo un bebé y mi prioridad era darle lo mejor. Por más que me esforzaba, no conseguía librar las dificultades. Mis deudas ascendieron al millón de pesos, la deuda crecía y crecía, era impagable.

Por los problemas no podía conciliar el sueño en las noches. Veía a las demás personas y deseaba lo que ellas tenían. Me sentía frustrada porque nunca había pasado por una situación similar.

Lo anterior provocó que me sintiera sola, triste e insignificante. No sabía qué hacer ni cómo encontrar una solución.

Comencé a asistir a la Universal y me enseñaron a usar mi fe. La pandemia pintaba un panorama malo, pero para mí fue increíble que, pese a la situación, me fue muy bien económicamente. Tuve muchas ventas y logré saldar mis deudas. Hoy en día no le pido prestado a nadie, puedo comprar lo que yo quiero, todo lo que tengo es mío.

Por otra parte, como mujer estoy muy dedicada a mí misma, algo que nunca había hecho. Me siento feliz, tranquila y con una autoestima alta. En el aspecto personal puedo decir que tengo paz y felicidad, eso no se compra con nada.» -Irene Castillo

Gota del Aceite Consagrado que contiene el Salmo 23

Los problemas económicos están a la orden del día, el salario ya no alcanza o no hay oportunidades laborales. Pedir prestado es una solución momentánea, pues más tarde los prestamistas tocan a la puerta para exigir el pago.

¿Estás viviendo una situación similar? Tienes que saber que existe una solución por medio de la fe. Así como Irene Castillo, tú también puedes encontrar la salida.

La Biblia nos dice que: «El Señor es mi pastor, nada me faltará. […] Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando» (Salmo 23:1,5).

A través de nuestra fe en Dios, y en Su Palabra, podemos alcanzar la victoria en todas las áreas de nuestra vida. Las promesas, escritas en la Biblia, nos alientan a perseverar incluso en el aspecto económico y alcanzar la victoria.

Si te encuentras pasando por una dificultad económica, te invitamos a participar este domingo 23 de mayo en la Universal más cercana a tu domicilio.

Además, tomando como base lo que dice el versículo de arriba, al asistir, trae una botellita de aceite de oliva para que recibas una gota del Aceite Consagrado, que contiene el Salmo 23. Con este aceite ungirás tu cabeza, y haciendo uso de la fe, recibe la bendición en tu vida económica.

Consulta los horarios de las reuniones u oraciones o comunícate al 55743266.

Te invitamos a leer el Aviso Importante sobre las reuniones u oraciones en todo el país para informarte más.

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