«Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto» (Lucas 4:1)
Otro ejemplo de Jesús que nos revela la necesidad de pasar por el desierto y por las dificultades, donde aprenderemos a depender de Dios, pues solo allí Lo buscaremos con todas nuestras fuerzas y conoceremos Su voluntad para cada uno de nosotros.
Y, en el refugio de ese abrigo, que es vivir por la fe, podremos oír Su voz y ser guiados por Su Espíritu.
