«Busqué ayuda en la brujería porque una sombra me atormentaba; me pedía obediencia y decía que nunca me dejaría ir. Pero nada se resolvió; al contrario, nuestra situación económica empeoró muchísimo. Llegué al punto de, aun estando la comida fría y sucia, meter la mano en el bote de basura para comer hasta lo que no era alimento.
El momento más doloroso fue cuando mi familia dejó de preocuparse por mí; sentía que estaba completamente sola. Lo último que ocurrió fue que, estando casi inconsciente, algo me llevó a ahorcarme con un trapo; corté mi respiración, pero no morí.
Poco después fui a la Universal y escuché que, llenándome con el Espíritu de Dios, podía cambiar mi situación, pero, para que eso aconteciera, debía tener fe en las enseñanzas de Su Palabra. Comencé a perseverar y la sombra se apartó de mi vida; mi tormento se acabó por completo.
Cuando el Espíritu de Dios entró en mi interior, encontré la paz y una vida nueva. Con Su orientación puse mi negocio, ya no me falta comida ni vestido ni nada; también mi familia está muy unida.» -Lucía Flores
