Dios usa las situaciones difíciles para exponer el interior humano y preparar Sus planes
Si ponemos atención a lo que dice el capítulo 6 del libro de Libro de Ester, veremos que no existen coincidencias, pues cada paso de Dios en la vida de Ester fue providencial, así como sucede en la vida de quienes Le sirven.
La Biblia revela que todo lo que sucede en la vida del ser humano ocurre con el permiso de Dios. Es decir, incluso lo que no entendemos forma parte de un propósito mayor.
Los planes de Dios contribuyen para el bien
Muchas veces, determinadas situaciones suceden para acercar a la persona a Dios y exponer su condición espiritual. En otras palabras, las dificultades, el dolor e incluso las injusticias contribuyen para el bien, pues muestran cómo reaccionamos ante ellas.
En el caso de Ester, mientras ella se preocupaba por su propia falta de valentía, Dios ya estaba obrando.
Por eso, Dios permite el dolor, para que la persona pueda verse a sí misma. De ese modo, lo que parece negativo pasa a tener un objetivo espiritual.
El peligro de mirar a los demás
Por otra parte, en este capítulo podemos ver que, quien observa excesivamente la vida de los demás puede revelar envidia. Hay un principio claro: hacia donde la persona dirige su mirada, hacia allí también se inclina su corazón.
Por eso, es necesario evaluar diariamente las inclinaciones del corazón, a fin de no desear lo que no es propio.
La envidia de Amán
Amán es presentado como alguien dominado por el orgullo y la soberbia. Además, demostró envidia al desear la honra para sí mismo y querer lo que no le pertenecía.
Al sugerir cómo alguien debería ser exaltado, terminó describiendo lo que le gustaría vivir. No obstante, fue justamente en ese momento cuando comenzó su caída, pues Dios ya estaba preparando cada detalle.
Finalmente, quien carga en su interior el espíritu de Amán vive enfocado en sí mismo, en la comparación y en el deseo constante de reconocimiento.
Así que, necesitamos tener cuidado.
