«Decía también: El Reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierra, y se acuesta y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.» (Marcos 4:26-27)
La semilla que sale de la boca de Dios es poderosa y da vida; de ella brota el verdadero amor, con unión y paz perfecta para todos los que creen en ella y la practican, obedeciendo siempre, y así tienen el gozo de la salvación.
