La repetición

La repetición

Por Departamento Web 2

No hay paz.

«Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz —dice mi Dios— para los impíos.» (Isaías 57:20-21).

Si no obedece a Dios es impío y vive en estado de rebelión en contra de Él. Y si es impío, no tiene paz. Puede ser culto, puede tener dinero, reputación, influencia, salud, amigos, belleza… en fin, puede tener todo, pero no tiene paz. La alegría y la paz dependen de nuestra relación con Dios, por eso, vamos una declaración tan frontal en las Escrituras para todos los seres humanos.

¿No quiere vivir dentro de la voluntad de Dios? Entonces, es necesario pagar el precio de tener el alma como un mar revuelto. Sin calma, sin descanso interno, sin inquietud y sin seguridad.

Solo la agitación de una conciencia intranquila, atormentada de culpa, recuerdos y exigencias. Solo el vacío que nada ni nadie llena. Solo la angustia silenciosa que la diversión ni siquiera camufla.

Es decir, el impío tiene el infierno en su interior.

¿Vivimos hoy con la porción de los justos o de los impíos?

Por Núbia Siqueira

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