La permanencia escolar como nuevo desafío frente al bullying

El acceso a la educación ya no es el único problema. El abandono escolar cobra protagonismo en medio de la vulnerabilidad y la ruptura de los vínculos familiares.

Durante muchas décadas, el principal desafío de la educación en países como México fue garantizar un lugar para todos. Hoy, el problema ha cambiado: ya no se trata solo de llevar al estudiante a las aulas, sino de mantenerlo allí.

En 2023, el 10.6 % de la población de 3 a 17 años (alrededor de 3.4 millones de niñas, niños y adolescentes) no asistía a la escuela ni contaba con la educación obligatoria.

Además, durante el ciclo escolar 2023‑2024, la tasa de abandono escolar fue más alta en educación media superior (11.3 %), seguida de secundaria (3.7 %) y primaria (0.6 %). Esto resulta preocupante, ya que refleja que una parte importante del alumnado deja de estudiar antes de concluir cada nivel educativo, especialmente en la etapa media superior.

Según expertos, la deserción tiene raíces complejas y múltiples. Factores sociales, económicos, territoriales y emocionales influyen en la decisión de los jóvenes. Entre ellos, la desorganización familiar y la ruptura de los vínculos han sido condicionantes importantes de la deserción escolar, especialmente cuando no hay participación de los responsables en la educación de sus hijos.

La suma de factores

La deserción escolar rara vez tiene una causa única. El alejamiento de la escuela, en general, es resultado de la acumulación de problemas como la pobreza, la inseguridad alimentaria y el trabajo infantil y el trabajo precoz, además de dificultades de aprendizaje sin el apoyo adecuado, acoso escolar y sufrimiento emocional.

La vulnerabilidad familiar surge como un elemento central. Los entornos sin compromiso con la educación hacen desfavorable la permanencia del alumno en la escuela. En la adolescencia, etapa en la que el joven ya encuentra posibilidades de trabajo informal, el riesgo de deserción aumenta.

Impactos inmediatos

La deserción escolar produce efectos inmediatos, como la disminución de la autoestima, la desmotivación y el aislamiento social. A largo plazo, las consecuencias se intensifican: los jóvenes sin educación media enfrentan mayores dificultades para insertarse en el mercado laboral formal, perciben salarios más bajos y están más expuestos a la informalidad. Para la sociedad, la deserción compromete el desarrollo económico y profundiza las desigualdades.

La deserción escolar revela múltiples vulneraciones de derechos. Muchos estudiantes terminan asumiendo responsabilidades de adultos antes de tiempo, quedan expuestos a la falta de protección social y a contextos de violencia que restringen sus opciones.

Señales de alerta

Padres, responsables y escuelas deben estar atentos a señales que pueden indicar situaciones de trabajo infantil, violencia, acoso escolar o sufrimiento emocional, factores que aumentan el riesgo de deserción, como:

  • Faltas frecuentes o abandono repentino de las clases
  • Descenso brusco en el rendimiento escolar
  • Cambios de comportamiento
  • Aislamiento
  • Miedo o resistencia a asistir a la escuela

¿Dónde buscar ayuda?

De acuerdo con académicos del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), la intervención temprana es esencial para evitar que la situación evolucione hacia el abandono definitivo. Puedes buscar orientación y apoyo en los siguientes espacios:

  • Escuelas
  • Unidades de salud
  • Servicios de redes de apoyo social

La importancia del acompañamiento

Los expertos destacan que enfrentar la deserción escolar exige la participación directa de las familias, las escuelas y la red de protección. La participación de la familia es decisiva. El diálogo familiar es fundamental para comprender lo que viven niños, niñas y adolescentes, lo que permite identificar dificultades de forma temprana y evitar la ruptura con la escuela.

Las instituciones educativas también tienen un papel estratégico al ofrecer acompañamiento y reconocer las realidades sociales de los estudiantes.

Además, los grupos Fuerza Joven Universal y Fuerza Teen Universal existen para ayudar a las nuevas generaciones a atravesar esta etapa desafiante por medio de apoyo espiritual.

Ambos promueven eventos, encuentros especiales y otras actividades que contribuyen al desarrollo de principios como el respeto, la amistad y la dedicación, aprendizajes que se reflejan en distintos contextos y espacios de convivencia de la juventud.

Para saber más sobre estos grupos y sus proyectos, acércate a la Universal más cercana.

Fuentes: «La meta, evitar la deserción escolar», Yolanda García Linares, Gaceta CCH / «Abandono escolar de niñas, niños y adolescentes en México (2016-2024)», Red por los Derechos de la Infancia en México

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