«La maldad dará muerte al impío, y los que aborrecen al justo serán condenados.» (Salmos 34:21)
La malicia es como un gusano que corroe todo el interior del ser humano y además envenena a otros con sus pensamientos malignos. En su corazón solo hay lugar para el odio y la venganza contra quienes sirven a Dios y viven en santidad.
Pero toda injusticia cometida contra el Dios justo será juzgada por Él, y el impío recibirá como condena la muerte eterna en el infierno.
