La fe inteligente que libera por medio del perdón

Durante el mensaje, el obispo Macedo explicó por qué la fe verdadera no es emocional, sino racional, y mostró que el perdón es una decisión de obediencia.

Al enseñar sobre la fe inteligente durante la meditación matinal de este miércoles 21 de enero, el obispo Edir Macedo destacó que la verdadera fe no se basa en emociones, sino en la razón iluminada por la Palabra de Dios.

Según él, cuando la persona evalúa su propia vida a la luz de las Escrituras, comienza a tomar decisiones que resultan en liberación y salvación.

«La fe es una cuestión de inteligencia, no de sentimiento. La fe no tiene nada que ver con el corazón; tiene que ver con la sabiduría, con lo racional».

En ese sentido, el obispo explicó que, así como alguien que desea una formación profesional necesita estudiar y usar la cabeza, la vida espiritual también exige razonamiento y elección consciente. Jesús dejó eso claro al afirmar:

«… y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).

Es decir, no se trata de sentir la verdad, sino de conocerla, comprenderla y obedecerla.

Perdón: una orden, no una opción

Aún durante el mensaje, el obispo Macedo enfatizó que el perdón es una de las mayores pruebas de la fe inteligente. Esto porque, emocionalmente, perdonar parece imposible ante traiciones, injusticias y dolores profundos. No obstante, la Palabra de Dios no presenta el perdón como un pedido, sino como una orden.

«Dios no está pidiendo que perdonemos. Él lo está ordenando. Si usted perdona, será perdonado. Si no perdona, no será perdonado».

Alertó que muchas personas son engañadas por su propio corazón, que alimenta heridas y resentimientos, conduciendo el alma a la destrucción interior.

«La amargura es como un cáncer que va corroyendo a la persona por dentro».

Por ello, aun cuando el corazón resiste, la fe inteligente decide obedecer. Según el obispo, perdonar no es hipocresía; es un acto de obediencia que trae sanidad al alma.

«Cuando usted da el perdón, se está perdonando a sí mismo».

El ejemplo de Abraham

Al hablar sobre la obediencia racional, el obispo Macedo recordó el ejemplo de Abraham, quien dejó todo atrás simplemente porque escuchó la voz de Dios.

«Abraham no sintió a Dios, no vio a Dios, no tocó a Dios. Él oyó y obedeció».

Aun sin saber adónde iría, Abraham decidió obedecer. Y fue justamente esa actitud la que lo convirtió en heredero de las promesas.

La fe que salva es la fe que obedece

El obispo también resaltó que, en el Reino de Dios, no entran los que se consideran «buenitos», sino los obedientes.

«En el Reino de Dios solo entran los obedientes. No son los que lo merecen, son los que obedecen».

Recordó además las Palabras de Jesús sobre amar y orar por los enemigos, destacando que la obediencia preserva la comunión con Dios, incluso en tiempos de conflictos y divisiones.

Santa Cena de la Reconciliación

Por último, el obispo Macedo invitó a todos a participar en la Santa Cena de la Reconciliación, un momento dedicado al perdón, al reencuentro con Dios y a la restauración espiritual, que tendrá lugar este domingo 25 de enero en todas las Universal (para encontrar la más cercana haz clic aquí).

Te recomendamos: Pensar exige esfuerzo

Compartir este artículo
No hay comentarios