Algunas personas que dicen conocerte te definen por:
- Tu pasado
- Tus caídas
- Tus capítulos más oscuros
Pero no son tus errores los que definen tu vida, sino tu decisión hoy: ser como Dios te ve.
Jesús no te llamó por tu pasado, sino por el propósito eterno que el Padre tiene para ti, por eso Dijo: «He venido a buscar a los perdidos».
Los espíritus engañadores siempre soplarán en tu mente o usarán la boca de las personas para recordarte lo malo que hiciste, o lo bueno que dejaste de hacer, dentro y fuera de la iglesia.
Pero el Señor Jesús te recuerda lo que Él hizo por ti en el Getsemaní para que en la cruz pudiera exclamar: «¡Consumado es!».
Así que tu verdadera identidad no fue revelada cuando:
- Todo te salió mal
- Otros comentaron que estabas débil
No eres el pecado que Dios ya perdonó.
Tu identidad no nace en tus caídas ni en tu voluntad humana, sino en el momento en que te entregaste en el Altar para vivir la voluntad de Dios.
Cuando el Señor Jesús Dijo: «Consumado es», también declaró:
- Consumado es tu perdón
- Consumada es tu vergüenza
- Consumada es tu culpa
- Consumado es todo lo que te quería mantener atado al pasado
El Espíritu Santo te trajo a este blog hoy para que no te conformes con una versión tuya que Dios ya superó.
En Jesús:
- No eres un sobreviviente. ¡Eres un heredero del Cielo!
- No eres un error, ni un fracaso, ni un número más. ¡Eres hijo amado y siervo aprobado!
El saludo del que resucitó prueba eso, observa:
Jesús salió al encuentro de Sus discípulos y les dijo: «¡Salve!», que significa hoy: ¡Viva! ¡Fuerza! ¡Ánimo! (Mateo 28:9-10).
Fíjate que Él no los condenó por sus errores, sino que los levantó con un saludo de victoria.
De la misma manera Él te Dice hoy: «Yo vencí por ti, ahora tú también puedes vencer lo que te domina: el pecado, la incredulidad, tu voluntad, el mal y la muerte».
Actúa como hijo:
- Es momento de pensar, hablar, actuar y caminar como lo que eres, un hijo de Dios.
- No vuelvas a presentarte como la persona que Jesús ya llamó para transformar.
- Vive como hijo, heredero, siervo, escogido y discípulo aprobado.
¡Fuerza!
¡Nos vemos en breve, en la IURD o en las nubes!
