La situación es grave porque no se trata solo de sed, sino de supervivencia económica
La escasez de agua ya afecta a casi tres cuartas partes de la población mundial de forma alarmante. Según un informe de la Universidad de las Naciones Unidas, miles de millones de personas viven en países con escasez crítica. Actualmente, 4 billones de individuos enfrentan una severa falta de agua durante al menos un mes al año.
Un colapso invisible y urgente
Lamentablemente, los recursos hídricos del planeta han entrado en un estado de colapso postcrisis. Durante décadas, la humanidad ha extraído agua de manera insostenible. Este proceso ha agotado reservas vitales en acuíferos, glaciares y suelos. Además, la contaminación ha degradado ecosistemas fluviales y zonas húmedas alrededor del mundo.
La situación es grave porque no se trata solo de sed, sino de supervivencia económica. Más de 170 millones de hectáreas de tierras agrícolas sufren estrés hídrico alto o muy alto. Esta superficie es mayor que todo el territorio de Irán. En consecuencia, el mundo pierde más de 300 mil millones de dólares anualmente debido a la degradación del suelo y al cambio climático.
El concepto de bancarrota hídrica
Muchas naciones están viviendo lo que los especialistas llaman «bancarrota hídrica» Esto ocurre cuando el consumo supera drásticamente la capacidad de renovación de la naturaleza. Por lo tanto, la gestión actual de los recursos es ineficaz y peligrosa. Si no hay un cambio de postura inmediato, la seguridad alimentaria global estará en riesgo directo.
Lo que debemos notar
En diversos temas globales, la humanidad está claramente viviendo al límite. En el clima, existen extremos tan grandes que las autoridades ya ni siquiera discuten un «futuro sostenible»; ahora hablan de «las consecuencias». No es una cuestión de si va a suceder o no, sino de cuándo.
Por ejemplo, a finales de enero una mega tormenta afectó a cerca de 37 regiones de los Estados Unidos, colocando a más de 250 millones de personas bajo alertas de frío extremo y provocando la cancelación de más de 19 mil vuelos. Algo totalmente fuera de lo normal.
En la geopolítica, también es evidente que pasó a centrarse puramente en costos y beneficios. Cada vez más, los países se cierran unos a otros y todos buscan asegurar el mismo trípode: energía, alimento y defensa tecnológica. Pero la cuenta no va a cerrar.
En el libro La Tierra va a prenderse fuego, el obispo Renato Cardoso explicó: «Sí, esta Tierra va a prenderse en fuego, y el ser humano necesita encontrar otro lugar para vivir. Pero ese lugar no es Marte, sino el nuevo Cielo y la nueva Tierra: la salvación eterna reservada para quienes creyeron en el Señor Jesús y vivieron sus vidas en obediencia a Sus Palabras».
Por lo tanto, es como mínimo prudente saber lo que la Biblia nos anticipa sobre el fin de la humanidad en este mundo y cuál es el mensaje central de este libro que resiste a los siglos.
