«En mi trabajo me envidiaban y sufría humillaciones, hasta que una brujería afectó mi vida. Empecé a perder oportunidades laborales y, en el área sentimental, quedé marcada por las infidelidades. También sufría de insomnio, veía sombras y cuando lograba dormir, se me “subía el muerto”; incluso bajaba de peso de forma inexplicable.
Cuando ya no pude más, busqué ayuda con un especialista, pero eso no acabó con mi sufrimiento, y llegué al punto de intentar acabar con mi vida. Además, fui con un brujo, pero en lugar de ayudarme, se aprovechó de mí sexualmente. Inclusive, quienes me hicieron brujería ya habían determinado la fecha de mi muerte.
No obstante, a través de la TV conocí la Universal y comencé a participar en las reuniones. Lo primero que hizo Dios en mi vida fue liberarme de la tristeza, de los miedos y me dio fortaleza y sabiduría para evitar los problemas en el trabajo.
Siendo constante, también fui libre del terror nocturno y de los seres malignos que me atormentaban. Hoy duermo tranquila aun cuando hay problemas, porque mi esperanza está en Dios.» -Angélica Martínez
