Invitación para los desesperados y sedientos

Invitación para los desesperados y sedientos

Por Departamento Web 2

Conoce la propuesta que el Señor Jesús tiene para ti

Si tienes sed, el Señor Jesús tiene una invitación para hacerte. En un pasaje eternizado en la Biblia, Él se levantó, durante una fiesta, y clamó:

«Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba.» (Juan 7:37).

Sin embargo, esa invitación no es válida para cualquier persona. Según explica el obispo Edir Macedo, solamente los que están realmente sedientos pueden atender la invitación.

«Jesús no dice: todos vengan a mí para que les dé de beber», resalta el obispo. «No. Él dice «si». Ese «si» hace la diferencia en la invitación que Él hace para las personas».

De acuerdo con la enseñanza, el «si» demuestra que el llamado no es para todos. «Jesús no está invitando a los aventureros, Él solo está invitando a los sedientos, a los desesperados, a los rechazados».

¿Cómo reconocer la sed?

«Todo el mundo tiene sed. Y hay quienes tienen sed de una cosa pura», explicó el obispo.

Conforme fue enseñado, todas las personas están sedientas de algo: el alcohólico está sediento de alcohol, el apostador está sediento de juegos, etc. La invitación del Señor Jesús es para los que tienen sed de algo mayor. Algo que, muchas veces, ni se sabe qué es.

«Son aquellas personas que están siendo rechazadas por todo, por todos. O que están viviendo un drama en su vida y no saben qué hacer de ella. Son personas desesperadas, personas rechazadas», explica el obispo. «La persona se siente rechazada, desesperada, afligida porque, en el fondo, su alma está viviendo esa sed. Sed de algo que ni sabe qué es».

No todas las personas sienten esa sed. Muchas ya están saciadas con lo que el mundo puede ofrecer. Otras sienten falta de algo, pero aún no creen que pueden buscar esa saciedad por sí mismas, en algo disponible en el mundo. Ellas no son las invitadas.

«Dios eligió a los afligidos, a los rechazados, a aquellas personas que no son nada», cuenta el obispo. «Dios lo escogió a usted que tiene sed de algo verdadero, sincero, puro, de un amor puro y sincero. Solo el Señor Jesús puede saciarle. Nadie más, nada más. Usted ha esperado, tal vez, en los amigos, en los conocidos, en las fiestas. Pero usted sabe que su sed es mayor que todo lo que el mundo puede ofrecer. Oro, plata, éxito, todo lo que usted puede tener de este muno no sacia la sed de su alma. Usted quiere algo sublime, mayor. Esa es la sed que Jesús está buscando. Esa es la sed a la que Jesús se está refiriendo».

¿Cómo atender la invitación?

Responder al llamado del Señor Jesús depende de cada persona.

«Él no puede hacer eso por imposición o Su voluntad propia. Usted tiene que concordar con Él. Eso es matrimonio. Es la boda que nosotros vamos a tener el día 23. Nosotros vamos a tener la boda de aquellos que tienen sed, que quieren casarse con el Señor, que quieren aliarse con Él, hacer un arreglo con Él. Solo para las personas sedientas», refuerza el obispo. «Tiene que estar sediento. Tiene que estar con el alma desesperadamente sedienta».

Si eres una de esas personas, participa en la Fiesta de las Bodas del Cordero el próximo domingo 23 de agosto de 2020, en el Templo de los Milagros, en Av. Revolución núm. 253, col. Tacubaya, a las 7 a. m., 9 a. m., 11 a. m. y 6 p. m. Consulta en la Universal más cercana a tu domicilio.

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