¿Qué significa obedecer al «Id» y predicar el evangelio hoy?
Obedecer el «Id» no es un llamado reservado solo para pastores, misioneros u obreros, sino una orden directa de Jesús para todos los que ya están salvos.
Predicar el evangelio va mucho más allá de la emoción momentánea: se trata de una fe práctica, que reorganiza prioridades, decisiones y la propia vida en favor de las almas.
¿Qué quiso decir Jesús con «Id por todo el mundo»?
En Marcos 16:15, Jesús declara:
«Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura».
Esta orden no es para los perdidos, sino para los salvos.
Jesús no estaba hablando con quienes no conocen el evangelio. Él hablaba para los discípulos, a quienes ya habían creído. Esto no fue una sugerencia, ni una orden limitada a pastores u obreros. Fue para todos los que oyeron y creyeron. Y quien obedece el «Id», no va solo, va con quien le envió.
¿Qué es, al final, predicar el evangelio?
Evangelio significa buenas noticias. ¿Pero buenas noticias sobre qué?
La buena noticia es que hay salida, hay sanidad, hay liberación, hay salvación… Predicar el evangelio no es solo hablar de sanidad, prosperidad o restauración familiar, aunque todo eso forma parte. El punto central es la salvación del alma.
La salvación no viene por buenas obras
Un error común es creer que ser «una buena persona» garantiza el cielo. Pero en Marcos 16:16 está escrito:
«El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado».
Jesús no dijo: «el que sea bueno». Él dijo: «el que crea». La caridad, las buenas acciones o la religión no sustituyen la fe en el evangelio.
¿Quién debe predicar el evangelio?
La respuesta es directa: quien ya está salvo.
El que no es salvo solo piensa en sí mismo, pero quien es salvo se preocupa por quien aún está perdido. Esa incomodidad es uno de los mayores signos de que la persona fue salva.
Lo que puedes hacer, en la práctica
No todos pueden ir a otro país o ciudad, pero todos pueden obedecer el «Id» donde están.
En tu trabajo, en tu escuela, en tu familia, hay gente perdida. Y la forma más simple de empezar es dando tu testimonio, hablando de lo que Dios hizo por ti. No es necesario estudiar teología; solo necesitas dar lo que recibiste. Al fin y al cabo, no hay nada más importante en la vida de quien fue salvo que salvar a quien aún está perdido.
Participa:
Durante el mes de enero, las reuniones de los miércoles abordarán el tema del Cuerpo de Cristo. Por eso, participa especialmente a las 7 p. m. en el Templo de los Milagros: Av. Revolución # 253, col. Tacubaya, CDMX. Y también en todas las Universal.
Para encontrar la dirección más cercana, accede a: localiza.universal.org.mx
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