Humildad y obediencia

Por: Ester Bezerra 

“… y descendió el Espíritu Santo sobre Él en forma corporal, como paloma, y vino una Voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en Ti tengo complacencia” (Lucas 3:22).

La humildad y obediencia del Hijo de Dios al ser bautizado por Juan el Bautista alegró mucho y honró a Su Padre, quien nos ordenó que solo a Él deberíamos oír y obedecer.

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