«Para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida» (Juan 5:23-24).
Dios solo recibirá en Su morada a aquel que Lo honra, aceptando Su ofrenda: el sacrificio de Su Hijo, que rescató al pecador para el perdón y la salvación.
En Su paso por el mundo, Él se presentó como el Hijo de Dios, y quien creyera en Su Palabra sería libre de la condenación y tendría vida eterna.
Crea en Él y conocerá la verdadera vida.
