Heredar la bendición

«… de que no haya ninguna persona inmoral ni profana como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida. Porque sabéis que aun después, cuando quiso heredar la bendición, fue rechazado, pues no halló ocasión para el arrepentimiento, aunque la buscó con lágrimas.» (Hebreos 12:16-17)

Dios se siente ofendido y rechazado por quienes cambian la bendición del Padre, la salvación, por las cosas de este mundo. Así ocurrió con Esaú, al menospreciar la bendición de la primogenitura de Isaac. Cuando quiso volver atrás, ya era demasiado tarde, pues no se arrepintió de haber despreciado la bendición espiritual. Esaú deseaba únicamente la herencia física; por eso, el Señor lo consideró profano y también lo rechazó.

Ester Bezerra

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