¿Has caído en la «maldición de Caín»?

¿Has caído en la «maldición de Caín»?

Por Social Media

Cualquiera que huya de sus responsabilidades, sin rumbo fijo y sin metas en la vida, no puede ser considerado un hombre

Caín, como muchos saben, fue el hijo de Adán y Eva que mató, por envidia, a su hermano, Abel. Por eso fue maldecido por Dios, como está escrito en Génesis 4:12: «vagabundo y errante serás en la Tierra».

La palabra vagabundo no tenía, originalmente, el mismo sentido de ahora (de alguien que siempre es ocioso), sino que significaba una persona que vagaba en el mundo, a la deriva, sin destino seguro. Esta obtuvo el sentido de ocio principalmente en la época de la Gran Depresión —intensa crisis norteamericana a finales de la década de 1920 y principios de la siguiente, en las que muchos vagaban en las calles en búsqueda de trabajo en otros lugares y eran vistos como caminantes desocupados.

Por la historia bíblica, se dice que algunos hombres actualmente caen en la llamada «maldición de Caín». Según el obispo Renato Cardoso, «algunos actúan como descendientes espirituales de Caín: viven huyendo, escapando, escondiéndose sin una dirección».

El obispo confiesa que él mismo ya cayó en ese error: «En mi matrimonio huía de un problema. No lo enfrentaba ni reconocía que existía. Cuando mi esposa hablaba de él, se lo devolvía e inventaba una excusa, que tenía cosas más importantes por hacer». Él agrega que muchos actúan de la misma forma cuando huyen de las responsabilidades de hombres. E incluso ejemplifica: «hay solteros que viven a costa de los padres con 30 y tantos años, es decir, aún dependen de ellos y no producen nada. También hay casados que no hacen nada, le echan encima a su esposa las responsabilidades del hogar, de los proyectos y del matrimonio y no tienen iniciativa».

Pero no es solo eso. Según el obispo Renato, este mismo hombre que no enfrenta los problemas tampoco pide ayuda. Él dice que va a resolver todo, sin embargo continúa posponiendo y deja de pedir consejos o auxilio de alguien con más experiencia. «Cuando el hombre orgulloso pierde por no tener humildad para pedir ayuda, un refuerzo, no es porque es débil o porque el problema sea mayor que él, realmente es puro orgullo», afirma. Y da otro ejemplo: «es aquel hombre que se divorcia de inmediato, en lugar de luchar por el matrimonio, huye de las obligaciones y responsabilidades de casado y hasta se entrega a los vicios».

Y la adicción es un escape. Ya sean drogas, pornografía, juegos de azar o un apego excesivo a ciertos hobbies, «no importa el nombre del vicio, todos son fugas de la realidad y de las responsabilidades», resalta el obispo Renato.

Él también señala que, de acuerdo con la Biblia, el hombre debe ser la cabeza de su hogar. «No por ser mejor que la esposa, sino en el sentido de que tiene que guiar, proveer y cuidar. Ser un líder y no entregarse a los vicios para no asumir las responsabilidades y ser un fugitivo».

Aún en la Biblia, en Proverbios 30:30, podemos leer que el hombre debe ser como un león, definido como un ser que no huye de nada, sino que enfrenta los peligros y desafíos. No es de extrañar que todo su grupo dependa de él, aunque sea auxiliado por las leonas en todo, pero que se sienten seguras por su dirección.

Una definición tan simple y clara solo realmente podría provenir de la Palabra de Dios y el hombre que la lee es el que decide si quiere seguir el ejemplo del noble felino que cuida a los suyos enfrentando la vida o del primer asesino de la historia, que perdió la vida no cuando murió físicamente, sino mucho antes, cuando dejó la dirección divina, falló y se volvió un fugitivo hasta de sí mismo.

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