Fe para perder: una fe más allá de las conquistas

Fe para perder: una fe más allá de las conquistas

Por Departamento Web

¿Tu fe en Dios soporta las dificultades o solo está lista para las conquistas y el éxito?

La fe que muchos todavía profesan tener es la que está lista para acostarse en una espléndida cuna y ver que el juego se desarrolla a su favor. Sin embargo, es muy importante tener madurez en la Fe, no solo para saber ganar, sino para entender que, con cada logro, puede ocurrir también una pérdida.

La propia vida funciona de esta manera: para tener los dientes de adulto, por ejemplo, los dientes de leche se cayeron; todos sobrevivimos a esta transición. Sin embargo, los cristianos cuya fe deriva de la emoción, que todavía carece de madurez, abren los ojos y le piden a Dios que los libere de las pérdidas, ya que confunden la fe de lo imposible con la fe condicionada solo a las bendiciones.

No obstante, la misma fe para los días buenos se requiere para los malos, que llegan para todos. Todos enfrentamos problemas y días difíciles. La propia Palabra de Dios nos orienta esto: «alégrate en el día de la prosperidad, y en el día de la adversidad considera: Dios ha hecho tanto el uno como el otro para que el hombre no descubra nada que suceda después de él» (Eclesiastés 7:14).

La fe necesaria para decirle al monte «“Pásate de aquí allá” […] y nada os será imposible» (Mateo 17:20) necesita tener la misma potencia espiritual para sustentarnos cuando haya una pérdida de un ser querido (fe para perder), cuando tenga que dar la otra mejilla (fe para perder), cuando sea necesario caminar otra milla (fe para perder), durante la inestabilidad económica (fe para perder), para creer que algo mejor vendrá o cuando sea necesario perdonar y renunciar a sus propias razones.

La fe es necesaria en cualquier situación. «De lo contrario, su Fe quedará paralizada, frágil y debilitada», dijo recientemente el obispo Edir Macedo. «Dios nos da Fe para todo y no solo para conquistar, para vencer, sino también para perder. El Señor Jesús tuvo fe para perder: perdió la vida por nosotros. Tuvo fe para soportar lo que sucedió en el Jardín de Getsemaní. También debemos tener fe para soportar los momentos difíciles que vivimos a diario», observó.

Fe audaz

Los héroes de la Fe siempre han sido y serán admirados precisamente por la fe, que a menudo es audaz. Esta referencia nos llena de esperanza en medio de tiempos difíciles. No obstante, la Fe de todos ellos no se limitó a las conquistas. Es decir, si alguien quiere tener la misma fe que Abraham, Isaac y Jacob, primero debe tener la misma disposición que ellos.

«Abraham tuvo fe que perder. Debió tener fe para dejar todo atrás y obedecer la Palabra de Dios. Caminó a la montaña tres días para sacrificar a su hijo. Iba a perder a su hijo. Hasta entonces, estaba seguro de que lo sacrificaría. Y es por eso que se convirtió en el padre de la fe. Cuando hablamos de fe, es necesario tener este discernimiento. Para sembrar en una tierra, primero debe tener fe para perder, perder la semilla y dársela a la tierra. Esa semilla que podría usar para usted mismo la perdió, porque sabía que se multiplicaría», comparó.

Cuando alguien no tiene esta conciencia, se frustra cuando no llegan los laureles de la victoria. «Entonces, el diablo le lanza una cáscara de plátano a la persona para que se resbale. Llegan las tentaciones, las dudas, los miedos y las ansiedades», dijo el obispo.

Postura inalterada

«Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.» (Romanos 5:3-5). Quien está en el camino de la fe necesita comprender que nada sucede contra la Voluntad de Dios. Y esa seguridad nos hace permanecer en tiempos de desafío, cuando surgen problemas, porque es ante ellos que la fe se fortalece.

Para el obispo, la fe que lleva a la cima no es tan reveladora como la que, en el momento exacto, nos lleva a las pruebas. Allí es donde cada uno descubre si la Fe profesada es realmente sincera. «Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto y allí tuvo que defenderse con la fe que había recibido. Por eso ayunó, dejó de comer 40 días y 40 noches. El Espíritu de la fe le dio instrucciones sobre cómo enfrentar esa situación. Evalúe su fe, porque si tiene fe solo para ganar, puede estar seguro de que algún día perderá. Supuestamente perderá la paz, el buen humor, la alegría, pero todo es un supuesto. Aprenda esto, amiga mía, amigo mío, para no estar soñando, a creer solo con el éxito. Dios quiere hacer muchas cosas grandes en su vida», concluyó.

Escuela de la Fe Inteligente

Los miércoles, en la Universal, se lleva a cabo la Escuela de la Fe Inteligente. Durante las reuniones, quien participa aprende de los comportamientos y actitudes que le agradan a Dios.

Esta reunión es para quien quiere aprender sobre esta fe de la que tanto se habla. Es una revelación del propio Dios que se opone a la fe emotiva y a la religiosa.

Y, el Miércoles Santo, 31 de marzo, participa en el lavado de pies, ceremonia importante para la cristiandad. Consulta los horarios de las reuniones en la Universal más cercana a tu domicilio o llama al 55 55743266.

Y te invitamos a leer el Aviso Importante sobre las reuniones en todo el país para informarte más.

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