«Prestaré atención al camino de integridad. ¿Cuándo vendrás, Señor, a mí? En la integridad de mi corazón andaré dentro de mi casa.» (Salmos 101:2).
Para garantizar la salvación, es necesario tener una vida recta y justa, pensando y actuando con la fe inteligente que Él nos ha dado, de acuerdo con Su Palabra. Él prometió que vendrá a buscar a Sus escogidos para Su morada, donde ya no habrá dolor ni sufrimiento. Estar preparado en esta espera por Él incluye, principalmente, fidelidad y amor a Dios.
