Exceso de expectativas = gran frustración

Tener expectativas demasiado altas en las amistades, en el nuevo trabajo, en los hijos, en un medicamento, en un político, en un profesional e incluso en uno mismo puede causar tristeza y desánimo.

En un mundo que exalta los resultados a cualquier costo, cada día más personas se imponen metas que difícilmente podrán alcanzar.

Elevar el estándar genera excelencia, pero sin sabiduría, también puede generar frustración.

¿Será que el dolor de las decepciones de hoy no fue causado por una visión demasiado idealizada de alguien o de algo en la vida?

¿Será que el agotamiento actual no ocurrió por una necesidad de autoafirmación ligada al objetivo que usted tanto quería alcanzar?

Sí, a veces soñamos con una perfección y con un resultado que simplemente no puede suceder.

Y perseguir una meta irracional e inalcanzable genera, además de daños emocionales, apatía espiritual.

Hay quienes se decepcionan incluso con Dios, porque no saben —o no quieren saber— que Sus respuestas tienen un proceso y un tiempo para cumplirse. Y todo está subordinado a Su voluntad para cada uno de nosotros.

Las expectativas irracionales también provocan una ingratitud crónica, que impide a la persona ver el progreso del día a día y le impide celebrar las pequeñas victorias.

¿Y no es poco a poco como se alcanza el objetivo?

Núbia Siqueira

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