¿Estás sobre el muro?

Durante el Santo Culto del pasado 4 de enero, el obispo Franklin Sanches explicó que existen dos reinos. Uno de ellos es el reino del mundo. Y no nos referimos al planeta —que es una creación maravillosa de Dios—, sino al sistema que fue creado dentro de este mundo.

«Cuando Dios creó a Adán, lo puso dentro del jardín del Edén, estableciendo ese lugar como Su Reino en la Tierra; era como un pedacito del Cielo», comentó. No obstante, en ese jardín había un árbol del cual Dios les mandó no comer: «porque el día que de él comas, ciertamente morirás» (Génesis 2:17). Pero el hombre decidió desobedecer e introdujo en el planeta el reino de las tinieblas.

La diferencia entre ellos

El reino del mundo es ese sistema rebelde, que no quiere someterse al Creador, sino hacer su propia voluntad. De acuerdo con el obispo, ese es gobernado por satanás. Quienes están ahí rechazan al Señor, pero quieren disfrutar de lo que Él creó. El otro Reino es el de Dios, donde están los que deciden vivir en obediencia y temor a Él.

Así como Adán y Eva, todos tenemos un árbol en nuestro jardín, y Dios nos pide que no comamos de él. «Por ejemplo, yo estoy casado, y dentro de mi jardín existe un árbol que dice: “No te unas a otra mujer”. Para los solteros dice: “El sexo es solamente en el matrimonio”. Y el árbol de su negocio dice: “No defraudes ni robes”. Si la persona está en el Reino de Dios, entiende que esa ley es para su bien».

«Sabemos que somos de Dios, y que todo el mundo yace bajo el poder del maligno» (1 Juan 5:19). No podemos salir de este mundo físicamente, pero espiritualmente sí. Es decir, no tenemos que hacer, decir ni vivir según las reglas del mundo. «Como mexicanos sabemos que: “el que no tranza, no avanza”». No obstante, nosotros podemos avanzar siendo obedientes al gobierno de Dios.

Sobre el muro

«Yo les he dado Tu Palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo Soy del mundo» (Juan 17:14). Es imposible vivir en el Reino de Dios y ser amado por el mundo. Si la persona no pertenece al Reino de Dios tratará de adaptarse al mundo para llevarse bien con quienes están en él.

Una historia dice que había un muchacho sobre un muro que dividía el Reino de Dios y el reino del diablo. Estando ahí, los ángeles le gritaban: «¡ven acá!». Al ver esto, los demonios le dijeron a satanás: «¿por qué no le dices que venga hacia nosotros?». A lo que él respondió: «no es necesario, el muro me pertenece».

Verdadera libertad

El diablo muestra su reino como si fuera perfecto, pero es solo una ilusión. «Hay quienes salen de la iglesia y piensan: “ahora soy libre”. Pero ¿de qué? Mas bien ahora será un esclavo; en el reino del mundo hay opresión porque el señor de ese reino es cruel. Pero donde está el Espíritu de Dios no hay insomnio, nerviosismo ni tormentos, sino paz y la verdadera libertad.

El diablo va a levantar dificultades, pero si decide estar en el Reino de Dios, estará protegido. El Señor no va a permitir que ningún mal prevalezca. «Dios no quiere ser nuestro amante. Él quiere una relación verdadera, quiere gobernar nuestra vida», explicó el obispo. El Reino de Dios está conformado por quienes quieren que Dios gobierne sus vidas para su propio bien, y para eso es necesario entregarla completa Cada uno decide en qué reino quiere estar.

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