¡Está escrito!

Muchas personas piensan que están cerca del Altísimo por los milagros que reciben. No obstante, el pasado domingo 8 de marzo, durante el Santo Culto, el obispo Franklin Sanches enseñó que ese es un gran engaño. «Nosotros usamos la fe para conquistar las promesas de Dios, sin embargo, yo no puedo pensar que, solo porque soy muy bendecido, soy una persona cercana a Dios», explicó.

Asimismo, invitó a los asistentes a reflexionar, pues hay quienes tienen mucho tiempo en la iglesia, escuchan la Palabra y hasta conquistan bendiciones materiales, pero se volvieron personas religiosas. ¿Por qué? Porque en su interior no hubo ninguna transformación; por ejemplo, aún conservan un mal carácter, son rencorosos, sienten odio, etc. De acuerdo con el obispo, las bendiciones materiales no son capaces de cambiar ni darle paz a nadie, solo brindan placer momentáneo. Aun así, algunos se sienten ansiosos y quieren tener cada vez más, nunca se satisfacen.

«Habiéndole preguntado los fariseos cuándo vendría el Reino de Dios, Jesús les respondió, y dijo: El Reino de Dios no viene con señales visibles, ni dirán: ¡Mirad, aquí está! o: ¡Allí está! Porque he aquí, el Reino de Dios entre vosotros está» (Lucas 17:20).

El Reino de Dios comienza en el interior de uno, en el momento en que toma conciencia de que está perdido, lejos de Dios, y se arrepiente de sus pecados. «Cuando a la persona le cae el veinte, toma la decisión de cambiar», porque se da cuenta de que está dentro de la iglesia, pero no dentro del Reino de Dios.

La respuesta del Señor Jesús

En cuanto a las conquistas materiales, al diablo no le importa si las recibimos o no. Un ejemplo de ello fue la tentación de Jesús, donde el maligno le ofreció varias cosas.

  • «Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:3-4).

El diablo buscó que Jesús usara Su poder para salir del problema y recibir algo material, pero fue reprendido por la Palabra: «Está escrito». Muchos piensan que lo más importante es librar un problema, pero no, «porque se vence uno y aparece otro», comentó el obispo. No obstante, si la persona está dentro del Reino de Dios no se va a desesperar, cuestionarse o culparlo de sus dificultades.

  • «Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, satanás! Porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás» (Mateo 4:8-9).

Lo que satanás quiere es el alma de las personas, no le importa si ellas están conquistando y ganando mucho, siempre y cuando estén adorándolo a él con sus actitudes.

«Eso sucede muchas veces […]. Cada vez que dice una mala palabra está adorando al diablo. Cuando tiene un resentimiento, no perdona o siente envidia; cada vez que comete pecados conscientes está adorando al diablo», comentó el obispo.

Por eso, pasan los años y algunos siguen dentro de la institución, pero vacíos e infelices, y con el alma destrozada. Llega un momento que se cansan y dicen: «Mira como estoy, ¡ya no voy a ir!». No obstante, quien actúa de esa manera nunca se comprometió con Dios, porque cuando uno realmente se casa con Él, a donde sea que vaya, el Reino de Dios también va.

Ese Reino es el Espíritu Santo habitando en la persona: Cuando Él entra en su vida, el Reino de Dios se instala. «Por eso vive en paz aun con problemas, luchas y adversidades; tiene la certeza de que va a vencer», y lo que está en su interior nadie lo puede quitar. Para estar en este Reino tiene que haber entrega. Lo que Él más quiere es habitar en su interior, pero es necesario que usted decida arrepentirse.

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