El pasado domingo 29 de marzo, el obispo Franklin Sanches inició el Santo Culto explicando que el cambio de vida que muchos buscan se da en el momento en que toman la decisión de comprometerse a escuchar la Palabra de Dios y obedecerla.
Sin embargo, en lugar de ello, «muchas personas solo van a la iglesia para recibir una oración», sin entender cómo alcanzar la verdadera restauración. Y es que la Palabra de Dios es nuestra brújula, es lo que nos va a guiar hacia una vida transformada. Al leerla, la mentalidad comienza a ser purificada; ella quita las ideas equivocadas que tal vez nos sembraron desde niños, «nos limpia y nos va dando la guía».
La Palabra en el corazón
«Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos» (Deuteronomio 6:4-8).
«Lo primero que uno tiene que entender es que solo hay un Dios», explicó el obispo. Por esa razón, nuestra fe no puede estar dividida. En la Biblia NO dice: «Amarás al Señor con parte de tu corazón o parte de tu fuerza», sino lo contrario, Él quiere tener toda nuestra vida. «Cuando la Palabra de Dios está dentro del corazón, la persona tiene paz, incluso en medio de las tormentas, porque esa Palabra da seguridad, confianza. Si la Palabra de Dios no es la que controla mi corazón, entonces seré una persona insegura, depresiva, con complejos, porque seré guiado por lo que siento», comentó.
La Palabra en la familia y en lo que nos rodea
En el versículo anterior, el Altísimo nos exhorta a inculcar Su Palabra en el hogar. «Muchos papás están preocupados con el futuro de sus hijos, pero actúan de manera equivocada cuando piensan que solo dejándoles herencia, dinero o estudios les garantizarán el futuro».
Por ejemplo, hay padres que dieron lo mejor que tenían, pero hoy sus hijos los desprecian. «Quizá es un muchacho que tuvo estudios, pero cayó en el vicio del alcohol; quizá tiene dinero, pero no recibió lo más importante: las enseñanzas divinas que guiaran su corazón».
Durante el encuentro, el obispo Franklin también habló sobre la importancia de que la familia se reúna para conversar, sin dejar de lado la Palabra de Dios. Asimismo, explicó que hablar de ella sirve para que se quede grabada en nuestra mente: «Así como hablar un nuevo idioma, la persona lo repite hasta que se le graba; con la Palabra es lo mismo. Hablar de las cosas de Dios le va a fortalecer y sostener. Jesús dijo: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Es necesario meditar en ella día y noche
Es común que algunas personas no logren dormir por las preocupaciones de las presiones durante el día. «En la noche, (la persona) se siente cargada y no consigue dormir, pero si antes de acostarse toma la Palabra y la lee, una palabra va a ser suficiente para tener la certeza de decir: Dios está conmigo», comentó. «No hay cosa mejor que hacer eso […]. Antes de acostarse, lea un salmo, la Biblia y pídale a Dios que hable con usted y eso le dará paz».
«Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la ley que Moisés mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito» (Josué 1:7-8).
«No es difícil cambiar de vida. No es difícil que su vida sea transformada, solo basta que usted lo decida: “voy a darle oídos a la Palabra de Dios, obedecer y hacer lo que está escrito”. Si hace eso, su vida cambia, su matrimonio cambia, su historia cambia», finalizó.
