Esta actitud puede salvar a tu familia

Al inicio del Santo Culto del domingo 22 de marzo, el obispo Franklin Sanches habló sobre la importancia de la Semana Santa. Además de explicar que «no es una semana de duelo o para lamentar», enseñó que «antes de Jesús, todos estábamos condenados, no había esperanza, ningún hombre por justicia propia podía relacionarse con Dios». No obstante, agradó a Dios enviar al Señor Jesús para reconciliarnos con Él por medio de la cruz. Así, con Su muerte y resurrección, nos dio el acceso al Todopoderoso, y con ello, a todo lo que prometió.

La voluntad de Dios es una familia restaurada

De acuerdo con el obispo Franklin, una de las promesas que el Altísimo les da a Sus hijos es una vida transformada en todos los aspectos; como la restauración de la familia. «Cuando la persona entiende lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz, no se queda indiferente o apática, sino que comienza a reaccionar con las armas que Dios le da», es decir, empieza a usar la fe para luchar por sus seres queridos.

En el libro de Hechos encontramos el relato de cómo Pablo y Silas, con sus actitudes, llevaron la salvación a una familia. La Biblia explica que, al llegar a la ciudad de Filipos, hallaron a una mujer esclava que tenía un espíritu de adivinación. Por algunos días ella los siguió, hasta que Pablo se molestó y expulsó de ella el espíritu maligno. Sin embargo, los amos de la mujer se molestaron con los hombres de Dios e iniciaron una persecución en su contra, hasta lograr que los arrestaran.

«Y después de darles muchos azotes, los echaron en la cárcel, ordenando al carcelero que los guardara con seguridad; el cual, habiendo recibido esa orden, los echó en el calabozo interior y les aseguró los pies en el cepo» (Hechos 16:23-24).

Aunque ellos hicieron el bien, recibieron el mal. Esto sucede porque, cuando se lucha contra satanás, él no se queda con los brazos cruzados. «Primero, Pablo le quitó a la muchacha y, evidentemente, se iba a levantar una situación difícil», explicó el obispo. Asimismo, cuando uno comienza a luchar por su familia, el mal se va a levantar, creará problemas para que desistamos. «Tal vez comenzó a orar por un familiar y todo empeoró, y usted dice: “caray, voy a la iglesia y pasa esto”», pero no es que esté empeorando, sino que al combatir con fe, hay una reacción.

¿Cómo actuar?

«Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban» (Hechos 16:25).

Ellos pudieron quejarse de lo que les pasó, pero en lugar de eso, adoraron a Dios. El obispo enseñó que «al pasar por una situación que no pueda entender, cante y ore a Dios; confíe». También explicó que todo en esta vida tiene un precio y con Dios no es el dinero, sino una fe verdadera, de decir: «yo creo en lo que Él hizo por mí en la cruz y venceré este problema, voy a salvar a mi familia y voy a cambiar mi vida».

«De repente se produjo un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel fueron sacudidos; al instante se abrieron todas las puertas y las cadenas de todos se soltaron. Al despertar el carcelero y ver abiertas todas las puertas de la cárcel, sacó su espada y se iba a matar, creyendo que los prisioneros se habían escapado. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Entonces él pidió luz y se precipitó adentro, y temblando, se postró ante Pablo y Silas, y después de sacarlos, dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?» (Hechos 16:27-30).

El hombre que los había encadenado supo que aquello no era obra del hombre, sino de Dios. «Así tiene que acontecer; nuestra vida tiene que ser un testimonio, de tal manera que las personas que nos rodean —amigos y familiares—, lleguen y nos digan: “¿Qué debo hacer para tener la vida que tienes? ¿Qué debo hacer para cambiar como cambiaste?”».

«Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa» (Hechos 16:31).

Creer no es solo tener certeza; es entregarse. Cuando uno cree en el Señor Jesucristo, se entrega; es simple. Incluso, detalló que no es apenas decir: «Yo creo en Jesús», sino que la creencia nos lleva a tomar decisiones y actitudes que muestran que creemos. «Si uno no actúa, solo se queda en palabras».

Muchos van a la iglesia desde hace años y no se han entregado, por eso, el Espíritu Santo no habita en ellos; Él solo entra en quien cree y se entrega de cuerpo, alma y espíritu. Los que quieren salvar a su familia necesitan empezar por sí mismos; para salvar a otros, tengo que ser salvo.

Entonces, no importa lo que otras personas digan o si la situación aparentemente no tiene solución. «Lo que importa es que, si usted cree, usted será salvo y toda su casa también. La obra de Jesús fue perfecta y, para que sea una realidad en su vida, Él solo quiere que usted tome la decisión de creer», finalizó.

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