«Fortalecidos con todo poder según la potencia de Su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en luz» (Colosenses 1:11-12).
Con el sello del Espíritu Santo, somos fortalecidos en el poder de Dios, que nos capacita para tener paciencia en todo, principalmente en la convivencia con todos, y para poseer la alegría constante de formar parte de la familia de Dios y, en el porvenir, entrar en Su Reino, en la Ciudad de la Luz, por toda la eternidad.
