¿Es justo vivir sufriendo?

Por Social Media

No hay nada más cruel que el dolor de la injusticia

Eres fiel, te preocupas por darle lo mejor a tu pareja: tiempo, atención, detalles, muestras de cariño. En pocas palabras, no tienes ojos para nadie más que para él o ella, pero a cambio has recibido traición, indiferencia, desinterés, comparaciones, reproches… Quizá, eso está hartándote y has pensado poner un hasta aquí con tal de no seguir lastimándote o evitar hacerlo.

¿Se puede luchar contra eso? ¡Por supuesto que sí! Las injusticias de la vida no son otra cosa más que obstáculos del mal que se pueden revertir con una fe inteligente y entregada al Señor Jesucristo. Si buscas a este Dios vivo y le expones tu causa, Él puede cambiar esa realidad triste e injusta.

Dijo Job: “¡Quién me diera saber dónde encontrarle, para poder llegar hasta su trono! Expondría ante Él mi causa, llenaría mi boca de argumentos. Aprendería yo las palabras que Él me respondiera, y entendería lo que me dijera. ¿Contendería Él conmigo con la grandeza de su poder? No, ciertamente me prestaría atención. Allí el justo razonaría con Él, y yo sería librado para siempre de mi Juez” (Job 23:3-7).

¿Quieres saber dónde encontrar a este Juez que puede atender tu causa y ponerle remedio? Los jueves en los cuatro diferentes horarios, en la Terapia del Amor, se hará un clamor para pedirle a Dios que ejerza Su Justicia en la vida amorosa de los presentes.

¡Basta de aguantar injusticias, tienes derecho a ser feliz! ¡Lucha por ello!

¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?” (Lucas 18:7)

 

Reconoce tu valor

El valor de la mujer está en su misterio, discreción y su forma de hacer florecer una situación. No hay forma de que tu matrimonio florezca con los años si tú no floreces cada día.

Si no estás bien contigo misma, si no te conoces y no reconoces tu propio valor, la tendencia es hacer a tu compañero el sol de tu vida.

Aunque él ya no quiera invertir en el matrimonio e, incluso, esté con otra persona, no dejes de florecer solo porque él ya no se encuentra en tu vida. Y si aún están juntos, permítete crecer, quién sabe si logras reconquistar su corazón.

 

“Me acusaron de una falsa infidelidad”

Genoveva Pizeno

Me casé y tuve tres hijos. Al principio, éramos muy felices, pero a raíz de que unos parientes me acusaron de una falsa infidelidad, todo se vino abajo: mi matrimonio no fue el mismo, pues mi esposo me empezó a tratar mal, había indiferencia y llegamos al punto de divorciarnos. Como me vio mal, una amiga me invitó a que me leyeran las cartas, pero eso empeoró todo.

Después de un tiempo, supe del Centro de Ayuda Universal y empecé a asistir. Al escuchar los mensajes que daban en las reuniones, entendí que no debía resignarme a la injusticia que había pasado en mi vida amorosa, por eso luché para regresar con mi esposo. Después de 10 años de estar separados, tuve la oportunidad de reencontrarme con él y rehacer mi matrimonio.

Renovamos nuestros votos matrimoniales y hoy somos una familia feliz, gracias a Dios”.

 

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