Cada generación tuvo sus propias luchas.
Unos crecieron sin internet. Otros no recuerdan un mundo sin él.
Cambió la música, cambió la forma de hablar, de relacionarnos, de compararnos… cambió todo por fuera.
Pero hay cosas que no cambian.
Seguimos necesitando sentirnos amados.
Seguimos luchando con miedos que nadie ve.
Seguimos buscando respuestas, propósito y un lugar al cual pertenecer.
Porque pueden cambiar las generaciones, pero el interior del ser humano sigue necesitando a Dios.
No importa si eres X, Millennial, Z o Alpha.
La pregunta no es solamente a qué generación perteneces…
sino qué generación estás decidiendo ser.
Que seamos la generación que, aun en un mundo que cambia todos los días, elige permanecer con Dios. ![]()
“Ustedes son linaje escogido…” — 1 Pedro 2:9
