Desde que este jardín fue construido, pude entender mejor que atraemos aquello que somos. Antes no teníamos mariposas, abejas y pajaritos por aquí, pero hoy las bellas plantas y flores atraen diariamente cada especie, más hermosa una que otra.
Por lo tanto, si queremos tener cerca personas bondadosas, fieles, fuertes, seamos bondadosos, fieles y fuertes. Así, lo que tenemos en nosotros provoca un reflejo y crea una atracción, como un imán.
Y eso funciona para el bien y para el mal, por eso el chismoso atrae al chismoso. El quejumbroso atrae al quejumbroso. El deshonesto atrae al deshonesto. Los desleales atraen a los desleales. Los malvados atraen a los malvados.
Y así sucesivamente…
