El problema empieza en la falta de carácter

El problema empieza en la falta de carácter

Por Departamento Web

Abraham tenía un carácter ejemplar. Innegablemente, él colocaba a Dios en primer lugar. Al punto de que Él lo llamara amigo (Isaías 41:8).

Hombre de una sola mujer

Uno de los hechos más destacados sobre Abraham, que demuestra sus virtudes, fue su matrimonio. Él ya estaba casado desde hace 40 años (aproximadamente) con Sara y aún no tenía un heredero.

“Él necesitaba hijos, era una cuestión de supervivencia. Aun teniendo aquella necesidad, Abraham no abandonó a su amor incondicional, Sara. Él mantuvo a su única mujer durante toda la vida, aun sabiendo que era estéril”, señaló el obispo Edir Macedo.

Obediente a Dios

Asimismo, cuando Abraham oyó la voz de Dios, para salir rumbo a lo desconocido, no desobedeció (Génesis 12:1).

“Entonces, nosotros vemos que Dios escoge a las personas que tienen carácter. Una persona puede ser pecadora, como Abraham también lo era. Pero él tenía algo que lo hacía diferente de los demás pecadores. Cuando usted encuentra a una persona que dice ser cristiana, pero toma su palabra empeñada a la ligera, entonces, no tiene carácter”, señaló.

La justicia es una de las cualidades principales de quien desea seguir a Dios. Porque Él es íntegro con respecto a Sus Mandamientos.

Dependía solo de Dios

Posteriormente, la Biblia narra que, en una ocasión, Abraham y Lot (su sobrino) tuvieron que separarse. Y hasta en esa situación delicada, Abraham mantuvo su integridad de carácter.

“Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda” (Génesis 13:8-9).

“Abraham estaba a cargo de Lot, por lo tanto, él era el jefe de la familia. Lot estaba a la sombra de Abraham. Pero llegó un momento en el que los dos eran muy ricos. Y la tierra en la que ellos habitaban ya no podía albergar todo aquello. Abraham era tan recto que, aun teniendo el derecho de escoger la tierra, le cedió su derecho a su sobrino. Abraham era amigo de Dios. Por lo tanto, sabía que tanto en la derecha como en la izquierda él sería bendecido. Abraham sabía el valor que tenía una palabra. Todos nosotros somos humanos, pero Dios no soporta a las personas con pensamientos maliciosos, pensamientos egoístas”, orientó el obispo.

Las palabras surten efecto

Lot, por otro lado, escogió el lado más bonito del terreno. Porque confiaba en lo que estaba delante de sus ojos y no lo que muestran los ojos de la fe.

“Muchas personas se quedan con la vida varada. Porque no honran la palabra. Ellas no tienen carácter. Y eso es malo para los que intentan caminar con Dios. Entonces, si usted quiere ser una persona bendecida, mire a Abraham. Si queremos una amistad con el Altísimo, nosotros tenemos que honrar nuestra palabra, enfatizó.

Por eso, las personas que honran el matrimonio, los compromisos comerciales y son firmes entre el “sí” y el “no”, por ejemplo, son bendecidas por el Santísimo.

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¿Cómo ser una mejor persona?

Los Mandamientos de Dios sirven para que tengamos una vida de calidad. Son enseñanzas que nos conducen por un camino correcto.

Entonces, si usted desea tener el compañerismo de Dios, busque su presencia y sea obediente a la Palabra. Participe hoy mismo en una reunión en el Templo de los Milagros, en Av. Revolución núm. 253, Col. Tacubaya, CDMX o en la Universal más cercana a su domicilio.

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