EL PRECIO DE SER DISCÍPULO DEL SEÑOR JESUCRISTO

Grandes multitudes acompañaban a Jesús; y Él, volviéndose, les dijo:
«Si alguien viene a Mí y no aborrece a su padre y a su madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser Mi discípulo.
El que no carga su cruz y Me sigue, no puede ser Mi discípulo.
Porque, ¿quién de ustedes, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla?
No sea que, cuando haya puesto el cimiento y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él,
diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar”».
Lucas 14:25-30

Obispo Macedo

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