El otro lado de la historia

El otro lado de la historia

Por Departamento Web 2

Los dichos populares esconden verdaderas trampas espirituales

La Palabra es una de las herramientas más fuertes que existe, capaz de matar o levantar, liberar o esclavizar, dirigir a la vida o la muerte. ¡Es a través de ella que Dios ha hecho maravillas tanto en el pasado como en nuestros días! La Palabra de Dios ha abierto nuestros ojos para ver más allá de los que ellos ven, para escuchar más allá de lo que dicen por ahí, y creer más allá de lo que sentimos. Y así como Dios ha usado la Palabra, ¡el diablo también más que nunca!

Hoy, a través de las redes sociales, el diablo ha causado dudas, disensiones, rebeliones, odio, un verdadero caos, no solo entre personas y personas, sino entre el ser humano y todo lo que es divino. Y una de las maneras más sagaces que el diablo ha hecho eso es través de expresiones que, aparentemente, parecen tener sentido como «lo que importa es ser feliz», o «nunca es demasiado tarde», o recientemente, el famoso, «siempre hay otro lado de la historia». Dichos que no provienen de la razón, sino de un sentimiento manipulado para que la persona pueda pecar, sin darse cuenta de ello.

Cuando usted cree que lo que importa es ser feliz, usted va a descartar todo lo que es correcto y justo y va a hacer  lo que necesita hacer para que usted se sienta feliz, aunque eso signifique acabar con una familia, sacar a un hombre de Dios del Altar, y ganar a toda costa del robo y la corrupción. Aquellos que dicen «nunca es demasiado tarde» olvidan que fue demasiado tarde para todas las personas que están hoy en el infierno, gritando de dolor… ¿y qué decir de aquellos que llenan la boca para decir que siempre existe otro lado de la historia? Vamos ahí, entonces…

¿No fue así que la serpiente engañó a Eva en el jardín del Edén? Ella propuso un «otro lado de la historia». Desde entonces, el ser humano no acepta solo creer, no querer confiar, sino desconfiar, dudas, quedar con un pie atrás para todo lo que dice respecto a Dios. Es solo un disidente cualquiera hablando mal de la Iglesia y ahí van las personas que quieren saber «el otro lado de la historia», como si hubiera una.

El hecho de que usted quiera saber el otro lado de la historia solo dice lo siguiente: usted no cree. Yo no necesito saber el otro lado de la historia de Dios, de la Biblia, de la Iglesia, del liderazgo, ni de aquellos a quien Dios ha usado tanto para bendecirme. El lado que veo es suficiente para mí y es en él que voy a creer. A partir del momento en el que quiera ver el otro lado, voy a estar escuchando a la serpiente, y usted ya sabe el resto de la historia.

Las personas que les gusta levantar otros lados de la historia no merecen nuestros oídos. ¿Se acuerda de los que hicieron un becerro de oro? Ellos se dejaron llevar por el otro lado de la historia. Cuando Moisés descendió del Monte Sinaí y vio a    quel absurdo dijo: «El que esté por el Señor, venga a mí. Y se juntaron a él todos los hijos de Leví.» (Éxodo 32:26).

Quien no se juntó con él, murió. ¿Sabe cuántos murieron de una sola vez? 3 mil.

Por lo tanto, no hay un otro lado. Hay un solo lado, el lado de Dios. Quien es de Él está de este lado, quien no se la pasa hablando de varios otros lados que dicen existir por ahí. Vaya a la ola de estos y vea en dónde va a parar.

En la fe.

Por Cristiane Cardoso

  • rosa de Sarón
    La rosa de Sarón no era una rosa común

Ofrenda Online


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