Parte 4: Cuando la cabeza no piensa, el cuerpo padece…
Cuando ya lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquel país, y este lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Entonces, volviendo en sí, dijo: «¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores”».
Lucas 15:14-19
