El desierto es el lugar apropiado para que Dios actúe porque…

  1. Solo allí ocurren de verdad las entregas difíciles.
  2. Solo allí podemos ver nuestra fealdad interior.
  3. Solo allí nuestros errores se vuelven más grandes que los errores de los demás.
  4. Solo allí desarrollamos una sensibilidad aguda para escuchar la voz de Dios.
  5. Solo quien ha vivido o vive un desierto es capaz de tener verdadera empatía. Porque quien sufre realmente puede ponerse en el lugar del otro.

Hay tantos otros beneficios que solo se obtienen al pasar por el desierto, que a veces, Dios nos dejará vivir allí por un buen tiempo.

Y por hacer tanto bien al alma, deberíamos entender que el resultado es infinitamente mayor que el dolor.

Por último, necesito decir que tendremos desiertos temporales, pero también otros que serán definitivos y para nuestro propio bien.

Así que, ¡no te ofendas con Dios! En el desierto al que Él nos lleva, hay vida, cuidado, protección y compañía.

Núbia Siqueira

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