Muchos llevaban a Jerusalén ofrendas para el Señor y regalos valiosos para Ezequías, rey de Judá, de modo que después de esto fue exaltado ante los ojos de todas las naciones.
En aquellos días Ezequías enfermó de muerte; y oró al Señor, quien le respondió y le dio una señal.
Pero Ezequías no correspondió al beneficio que había recibido, porque su corazón se enalteció; por eso vino gran ira sobre él, sobre Judá y sobre Jerusalén.
Sin embargo, Ezequías se humilló por la soberbia de su corazón, él y los habitantes de Jerusalén; y la gran ira del Señor no vino sobre ellos en los días de Ezequías.
2 Crónicas 32:23-26.
EL CORAZÓN DEL REY HONRADO SE ENALTECIÓ; POR ESO VINO GRANDE IRA SOBRE ÉL…
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