El arte de comprender a las personas

El arte de comprender a las personas

Por Social Media

La empatía es mucho más que solo ayudar al prójimo en situaciones específicas

Empatía significa, de forma sencilla, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. ¿Pero acaso es algo tan fácil de hacer sin que haya una intención real?

«Empatía» viene de la palabra griega empátheia, «entrar en el sentimiento», según Roman Krznaric, filósofo social australiano y consultor sobre empatía para las Naciones Unidas, que publicó un estudio al respecto realizado por él en la Universidad de California, campus de Berkeley (UCB), Estados Unidos.

Krznaric dice que la empatía no significa estar de acuerdo con el otro, sino comprenderlo y ver algo desde su punto de vista. Es imaginarse en el lugar del otro y entender sus sentimientos, deseos, motivaciones y hasta sus acciones, sin juzgarlo. De esa forma, ayudar a alguien se vuelve más eficaz que etiquetarlo según nuestras ideas.

Lamentablemente, parece que hoy en día el egoísmo aumenta cada vez más. Krznaric considera que toda esa atención sobre sí mismo lleva al individuo a no preocuparse por el sentimiento ajeno. Aunque no haya malas intenciones, dejar que nuestras «verdades absolutas» formen juicios es muy fácil. Por eso, es necesario que haya una conexión verdadera con el otro para que la ayuda suceda.

La empatía no es simpatía

Muchas personas confunden ser empático con ser simpático, advierte el trabajo de la UCB. La simpatía se relaciona a la solidaridad, mientras la empatía se vincula a la comprensión. Ambas pueden actuar juntas, pero no siempre es así. Una persona simpática desarrolla fácilmente un compromiso emocional, pero la empática establece una conexión más eficiente.

El Señor Jesús es el principal ejemplo de empatía en la historia de la humanidad. Él, el propio Dios, literalmente se puso en el lugar del hombre naciendo y creciendo en la Tierra. De esa manera, vio la vida desde el punto de vista humano. Por amor a nosotros se volvió uno de nosotros, incluso en el dolor y el sufrimiento. Eso nos conectó más con Él, que estábamos apartados desde el pecado original de Adán.

Jesús dejó muy claro que podemos acercarnos a Él como somos, con todos nuestros problemas, limitaciones y adicciones, para que con Él podamos ser libres. El Maestro no juzga, sino que nos comprende, recibe y cura.

¿Es tan difícil ponerse en el lugar de los demás? Dejando a un lado el egocentrismo actual, ser empático trae consigo muchos beneficios sociales, según el trabajo de Krznaric, como, por ejemplo, conectar a las personas, disolver preconceptos y disminuir la hostilidad. Esto empieza en las relaciones más cercanas y se extiende en la sociedad. Sin empatía en el noviazgo, en el matrimonio, en el trabajo, en las amistades o en la familia, no hay realmente una conexión o un diálogo entre las personas. Solo se queda cada uno con su discurso, hablando consigo mismo.

En su estudio, Krznaric cita otras investigaciones que muestran que aprendemos a usar la empatía en los dos primeros años de vida con nuestra familia, pero, conforme crecemos, podemos perder el interés natural por el otro. A cada uno de nosotros le corresponde poner en práctica y fortalecer la empatía por medio del ejercicio de algunos hábitos.

  • rosa de Sarón
    La rosa de Sarón no era una rosa común

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