El amor siempre debe cubrirse con el Espíritu Santo

Durante la reunión de la Terapia del Amor del pasado jueves 23 de julio, el obispo Franklin Sanches explicó que existen cuatro elementos señalados por Dios que brindan enseñanzas esenciales para mantener firme una relación matrimonial: el Arca del Pacto, la urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón y las tablas del Pacto.

Estos elementos muestran que el amor, el respeto, la confianza, la constancia y la paciencia son indispensables en una relación de pareja. Aunado a ello, cuando dos personas dan su palabra de amor en el Altar, deben permanecer fieles a la promesa que hicieron.

Explicó que el matrimonio se sustenta en las leyes divinas y en la decisión de unir dos vidas hasta el final de sus días. Por ello, el divorcio no debe contemplarse como la primera salida ante las dificultades. Ambos deben tener la certeza de que se apoyarán y lucharán para que nada destruya su unión.

Señaló que el matrimonio debe entenderse como un pacto de amor inquebrantable. Esto no significa que no surgirán problemas de pareja —algo natural en la convivencia—, sino que siempre habrá una manera de sobreponerse. Como fundamento de esta enseñanza, citó: «Lo que Dios unió, no lo separe el hombre».

El Arca del Pacto

Al citar el libro de los Hebreos, habló de que en aquellos tiempos se tenía el Arca del Pacto, que fue forjada con madera de acacia –que es muy dura– y una cubierta de oro. La enseñanza de esta referencia es que la madera es el hombre y la mujer, que son duros, pero no son inexpugnables; pues corren el riesgo de no perdurar por la polilla de la maldad. Pero la capa de oro representa al Espíritu Santo, y nada la va a destruir.

Relató que muchos matrimonios fracasan al solo enfocarse en la madera y no darle toda la importancia que tiene el Espíritu Santo. «Si no se cubren de Dios, el tiempo desgasta la relación y comienza el fin del amor», señaló.

Asimismo, explicó que el paso del tiempo, la rutina y las dificultades pueden provocar cansancio entre los cónyuges. Desde una mala planeación o no apoyar proyectos de la pareja, son cosas que se van acumulando y dañan la relación, aspectos que una mujer percibe mejor que un hombre.

La urna de oro y el maná

El segundo punto es la urna de oro (que estaba dentro del Arca), que contenía el maná, que era el pan que caía del cielo todos los días. Ese alimento brindaba confianza al pueblo. Esta referencia se relaciona con la enseñanza bíblica: «Busquen primero el Reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas».

Es decir, cuando existe un amor entre pareja, se tienen confianza uno al otro y se apoyarán para que no falte nada en el hogar. Eso es la base de una relación y no vivir con preocupaciones, comentó el obispo Franklin Sanches.

La vara de Aarón

El tercer punto es la vara de Aarón, quien era el sumo sacerdote de Israel, con acceso directo a Dios junto con su hermano Moisés. Lo cual provocó algunos problemas con las 12 tribus que se mostraban inconformes por considerarlo nepotismo. Para resolver la inconformidad, se pidió que cada líder tribal llevara una vara. La vara que floreciera mostraría a quién había escogido Dios, y fue la de Aarón la que produjo brotes, flores y frutos.

A partir de esta referencia, el obispo explicó que las personas asisten a la Universal por decisión propia, con el deseo de acercarse a Dios y luchar por una vida mejor. Cuando comprenden el propósito de su fe y permanecen firmes, su vida espiritual se fortalece.

Las tablas del pacto

En cuarto lugar, se encuentran las tablas del pacto, que representan las leyes de Dios y muestran que Su Palabra es inmutable. A diferencia del ser humano, que cambia su parecer de forma constante, Dios permanece fiel a todo lo que promete.

«Cuando dos personas se casan, hacen votos y empeñan su amor y lealtad. Esa palabra debe mantenerse para siempre», expresó.

No obstante, cuando el ser humano no cuenta con la cobertura del Espíritu Santo, puede quebrantar fácilmente aquello que prometió. Un ejemplo de la fragilidad de la palabra humana es la necesidad de establecer contratos por escrito, debido a la desconfianza que existe en los acuerdos verbales.

La Palabra del Señor Jesús, en cambio, no cambia ni pierde su validez. De la misma manera, quienes hacen un pacto matrimonial deben esforzarse por honrarlo, manteniendo su relación cubierta y guiada por el Espíritu Santo.

Fortalece tu relación

Una relación firme no se construye únicamente con sentimientos, sino también con decisiones, respeto, confianza y la dirección de Dios. Por ello, es importante aprender a enfrentar las dificultades sin permitir que estas destruyan la unión.

Participa en la Terapia del Amor, que se lleva a cabo todos los jueves, especialmente a las 7 p. m., en el Templo de los Milagros y en todas las Universal. Acude a la más cercana y descubre cómo fortalecer tu vida sentimental con enseñanzas prácticas basadas en la Palabra de Dios.

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