La reunión invita a los participantes a ejercer una fe que deja de depender del hombre y pasa a confiar únicamente en Dios.
La lluvia cae sobre la Tierra sin pedirle permiso a nadie. No elige personas, no depende de sistemas y no se somete a la voluntad humana. Aun así, de ella dependen los ríos, las plantaciones y la vida misma. Esta realidad natural apunta a una verdad espiritual: todo depende de Dios, pero Dios no depende de nadie.
Sin embargo, muchos viven de forma contraria a este principio, poniendo su expectativa en personas, favores y aprobaciones que no siempre llegan.
La frustración de quien espera en el hombre
Cuando la confianza está depositada en el ser humano, la frustración se vuelve inevitable. Al fin y al cabo, el hombre falla, cambia y decepciona. Así, cuanto mayor es la dependencia de las personas, mayor es la acumulación de frustraciones, desgaste emocional y desánimo.
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Por otro lado, cuando la fe está firmada en Dios, la base se vuelve segura. Él es constante, fiel y nunca falla.
Una decisión de fe
Pensando en ello, la Universal dará continuidad al propósito de los 7 viernes con el Baño de Descarga, esta vez con el agua consagrada de la lluvia, como un acto de fe para quienes desean dejar de depender del hombre y pasar a depender exclusivamente de Dios.
La reunión tendrá lugar este viernes 23 de enero en el Templo de los Milagros, ubicado en Av. Revolución # 253, Col. Tacubaya, CDMX, especialmente a las 7 p. m.
También habrá reuniones en los siguientes horarios: 7:30 a. m., 10 a. m. y 4 p. m., así como en todas las Universal del país.
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