«Entretanto la iglesia gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo.» (Hechos 9:31)
Aun en medio de las persecuciones contra los cristianos, la iglesia del Señor Jesús tenía paz y era edificada en el temor del Señor, en las enseñanzas y en el consuelo del Espíritu Santo.
Crecía y se extendía, haciendo que el Nombre precioso fuera conocido y glorificado por toda la tierra.
Por eso han llegado hasta nosotros los pensamientos de Dios que nos traen salvación y vida, y nos hacen tener derechos de hijos por medio del sacrificio de Jesús.
