Domingo 2 de agosto: Reunión del «Yo Soy Joel»

La pérdida de la pureza no ocurre de un momento a otro; al contrario, comienza con pequeñas concesiones diarias. Con el tiempo, estas actitudes alejan a la persona de la voluntad de Dios. Después de todo, basta una sola gota de impureza para que un vaso de agua cristalina deje de ser puro.

Por eso, la vigilancia espiritual es indispensable para cualquier cristiano, ya que estos descuidos comprometen la comunión con Dios y debilitan la fe, incluso con quienes tienen alguna responsabilidad en la obra del Señor.

El peligro de las pequeñas concesiones

En la Biblia podemos ver que la pérdida de la pureza ha existido desde el principio. Aunque Adán y Eva vivían en el Edén y tenían todo lo que necesitaban, cuando dirigieron su atención hacia aquello que Dios había prohibido, perdieron el privilegio de permanecer en el paraíso.

De la misma manera, el siervo de Dios necesita cuidar su propio corazón. Cuando comienza a alimentar sentimientos contrarios a la fe, perjudica su sinceridad delante de Dios y, como consecuencia, su entrega pierde fuerza y calidad.

Una invitación al arrepentimiento sincero

A pesar de los errores y las fallas, Dios sigue llamando a quienes desean comenzar de nuevo. Por medio del mensaje del profeta Joel, Él invita a Su pueblo a volverse a Él de todo corazón, con un arrepentimiento genuino y una transformación verdadera. Como está escrito:

«Rasguen su corazón y no sus vestidos. Vuelvan ahora al Señor su Dios, porque Él es compasivo y clemente, lento para la ira, abundante en misericordia, y se arrepiente de infligir el mal.» (Joel 2:13).

Más que un cambio exterior, Dios busca un corazón quebrantado, dispuesto a abandonar todo aquello que compromete la pureza de su fe.

Vale la pena ser un Joel dentro de casa

En medio de tantas distracciones y confusión espiritual, cada siervo de Dios es llamado a ser como Joel: un instrumento para llevar el mensaje de arrepentimiento y transformación a sus familiares, amigos, vecinos y a todos los que lo rodean.

Por eso, el domingo 2 de agosto, a las 3 p. m., participa en la Reunión Nacional de Obreros, que se realizará en vivo en el Templo de los Milagros: Av. Revolución # 253, col. Tacubaya, CDMX; misma que será transmitida para todo el país. Consulta la Universal más cercana haciendo clic aquí.

No te pierdas este encuentro especial. Será una oportunidad para reflexionar sobre la propia condición espiritual, renovar el compromiso con Dios y buscar la pureza de corazón que Él desea de Sus siervos, además de reforzar el llamado de los obreros a llevar el mensaje de salvación.

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