Dios muestra el camino

Dios muestra el camino

Por Departamento Web 2

Hay un dicho que dice: «el que no tranza, no avanza». Eso fue lo que hizo Jacob al querer obtener la bendición de su padre. De acuerdo con lo que explicó el obispo Franklin Sanches durante el Santo Culto del pasado 16 de mayo, aunque la intención de Jacob no era mala, los medios que utilizó no fueron buenos al engañar a su hermano y a su padre.

«Pero todo lo que el hombre siembra, cosecha. Y sabe que tarde o temprano la cuenta llega. En el momento que la situación se hizo grave, Esaú, el hermano, decidió matarlo. Al saberlo, Jacob se fue de casa sin nada. La Biblia cuenta que él pasó la noche en la calle, no tenía ni para hospedarse en un lugar. Llegó al grado de usar una piedra como almohada.

Es lo que sucede con muchas personas. Ellas, con sus fuerzas, con engaños, intentan obtener determinadas cosas y, al final, terminan sin nada», enseñó el obispo.

Fue en ese momento que durmiendo afuera, Jacob durmió y «tuvo un sueño, y he aquí, había una escalera apoyada en la tierra cuyo extremo superior alcanzaba hasta el cielo; y he aquí, los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y he aquí, el Señor estaba sobre ella, y dijo: Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia» (Génesis 28:13).

Con base en lo anterior, el obispo dio tres enseñanzas importantes:

La primera consiste en que Dios no condenó a Jacob, sino que le enseñó el camino. «Y así es Dios con usted, no le condena por su pasado. Eso no significa que Él tolera los pecados de los demás, pero en el momento que la persona decide no hacer las cosas a su manera, entiende que tendrá que aprender a subir escalón por escalón, que no vale la pena engañar», dijo el obispo.

El segundo aprendizaje está en el hecho de que los ángeles subían y bajaban las escaleras. De acuerdo con el obispo Franklin, eso significa que habrá momentos de la vida en que los negocios, la familia, el matrimonio y las finanzas tendrán que subir y bajar. No obstante, «usted tendrá que saber mantener la fe. Nuestra fe tiene que mantenerse en las buenas y en las malas. Sus ojos no pueden salir de quien está arriba de la escalera. ¿Sabe por qué? Porque al final de ella está la Salvación de su alma. Cuando las cosas bajen, tiene que estar tan fuerte como cuando está subiendo», destacó.

Y, por último, la tercera enseñanza: «cuando reconoce su humanidad, que usted no es perfecto(a), pero decide tener comunión con Dios, agradarlo, servirlo y poner sus ojos en Él, es imposible que su vida siga estancada. Cuando entiende eso, su vida subirá», añadió.

Eso fue lo que el Señor prometió: «También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. He aquí, Yo estoy contigo» (Génesis 28:14).

«¿Qué más necesita? Si Él está con usted, entonces, no tiene por qué preocuparse, no tiene por qué temer. Nada ni nadie podrá detenerle, porque Él cumple Sus promesas. Esas siete promesas que le hizo a Jacob también son suyas, es para todos los que están dispuestos no desviarse de esa fe y a hacer lo que Él manda», finalizó.

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    Pero el cambio de color en el semáforo epidemiológico está provocando un inminente regreso a las oficinas.

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