«Después de ese fracaso, me quedé sin esperanza»

«El fracaso de mi primer matrimonio fue consecuencia de mis vicios y de una relación marcada por celos y pleitos. Quedé solo, sin paz ni esperanza. Al llegar a la Universal comprendí que el cambio debía empezar en mi interior; por medio de la fe en Dios logré ser libre de los vicios. Al recibir el Espíritu Santo, mi actitud agresiva cambió y, guiado por Él, pude conocer a mi esposa, y hoy vivo un nuevo matrimonio basado en la paciencia, la comprensión y la comunicación.» -Sebastián Pech

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