Dejándolo todo y a todos

«Entonces Él les dijo: En verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del Reino de Dios, que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna.» (Lucas 18:29-30)

Aquellos que se proponen servir a Dios no quedan atados a las cosas del mundo ni a las personas, pues, para formar parte de la Familia de Dios, es necesario ponerlo en primer lugar; y las demás cosas les serán añadidas en esta vida y, en el porvenir, la vida eterna con el Altísimo Dios.

Ester Bezerra

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