«Y el Señor ha declarado hoy que tú eres Su pueblo, Su exclusiva posesión, como Él te prometió, y que debes guardar todos Sus mandamientos» (Deuteronomio 26:18).
Hoy, Dios continúa declarando que escogió un pueblo para servirle y santificar Su Nombre, que está por encima de todo nombre y es santo, digno de toda honra y alabanza. Sin embargo, esta Palabra permanece vigente si Sus escogidos guardan Sus mandamientos.
Quienes han nacido de Él, por la obra y la gracia del Espíritu Santo, cumplen Sus mandamientos. En cambio, quienes continúan siendo viejas criaturas no los cumplen ni alcanzan el perdón ni la salvación.
