«Cuando ella murió, me hundí en la depresión»

«Crecí en una familia unida, recibí una buena educación y llegué a convertirme en médico. Más tarde conocí a una mujer de la que me enamoré y tuvimos un bebé. Con el tiempo, a ella le diagnosticaron cáncer y, en un lapso de apenas 15 días, falleció.

Fue un golpe devastador. Me hundí en la depresión porque estaba acostumbrado a estar con ella. No quería que mis hijas me vieran en ese estado, pero tampoco podía ocultar lo que sentía. Pasaron los días y seguía llorando por su ausencia; aun así, no conseguía aliviar ese dolor que llevaba dentro.

Cuando llegué a la Universal, hablé con Dios y le dije que quería encontrar la paz verdadera, que necesitaba sanar esa herida. Mi herida por aquella pérdida fue sanada cuando recibí el Espíritu Santo. Él hizo todo nuevo. Cuando recibí Su paz, comencé a luchar por mi vida amorosa y familiar.

Después conocí a quien hoy es mi esposa y nos casamos; estamos muy bien como familia.» -Álvaro Solano

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