Cuando Dios guía nuestras amistades

En un tiempo tan difícil para desarrollar relaciones profundas, hablar de amistades puede fragilizar a algunas personas. Porque, mientras en las redes los «amigos» son abundantes, en la realidad mucha gente se siente extremadamente sola, herida e incluso decepcionada con sus amistades.

Pero ¿por qué tenemos amigos o por qué sentimos su falta cuando no los tenemos? La Biblia dice que somos influenciados por las amistades: quien anda con el sabio se vuelve sabio, y quien anda con el necio sufre el daño de la necedad (Proverbios 13:20).

Entonces, no podemos elegir amigos al azar, por simple gusto o simpatía. Es necesario observar y ver los frutos, para después, solo después, poder compartir la vida.

Por eso, no siempre los amigos de hoy serán los amigos de mañana, porque la vida cambia, las personas cambian y los ciclos se renuevan.

¿Usted sabe identificar a una buena amiga? ¿Sería aquella que está siempre con nosotros o que le gusta lo mismo que nos gusta? ¿Sería aquella que nos hace reír? ¿O, peor, aquella que nos pone al tanto de los asuntos del momento?

Cada persona tiene sus propios criterios para elegir sus amistades. Pero si lo permitimos, Dios conducirá nuestros pasos hacia los amigos que verdaderamente nos ayudarán a cumplir nuestro propósito en la vida.

Núbia Siqueira

Compartir este artículo
No hay comentarios